miércoles, 24 de julio de 2019
Memorándum para noches en vela
Mi corazón, arrítmico,
agnóstico de lo humano
herido de lo divino,
arde con una llama azul
tibia, como el propano.
Tiraniza la razón,
el muy hijo de puta
en plena guerra civil
de aullidos diastólicos
contra silencios sistólicos,
no atiende a la razón
es poco democrático.
Mi corazón, ebrio
se resiente entre dolores
cansado de los escalofríos
que electrocutan cada latido
de los doscientos amores
no correspondidos.
Mi corazón, remendado,
se queja en otras lenguas,
mientras bombea con la fuerza
de un millón de tormentas.
Mi corazón, canalla,
se encabrita y protesta
cuando suena aquella balada.
Es un hijo de perra,
con la memoria herida
y un par de facturas en fontanería,
pero sigue dando batalla.
martes, 7 de febrero de 2017
El hotel solitario al final de la carretera junto a la playa, en una noche de tormenta
No creo que nadie lea ya estas palabras, pero aún así, el viaje ha sido maravilloso.
Todo lo vivido, cada segundo ha merecido la pena.
4 continentes recorridos, un orgasmo en cada uno de ellos.
El tacto de diferentes mujeres en lunas distintas... la música de madrugada.
Los abrazos tan diferentes, con personas entre sí tan distantes.
Las risas ahogadas, las carcajadas reprimidas.
El tacto de la arena fría en los piés en las playas del norte y del sur.
Las miradas cómplices de cariño.
Paola, Ana, y sus clases de amor sincero.
Los bailes en sótanos centroeuropeos, el carraspear de la furgoneta por la carretera.
Los viajes en tren con un par de libros
Los viajes en tren con un par de libros
Las lágrimas solitarias conduciendo entre dos ciudades.
Budapest, Liverpool, Sucre, Beijing, el Este chungo de Berlín, las afueras de Buenos Aires.
El helado de limón, la pasta fría, la tarta de manzana de mi madre y su sonrisa
La mirada de mi padre
El amor a prueba de huracanes de mi hermana.
Dar clase en una Universidad y descubrir que te encanta
Las noches psicotrópicas entre el gentío anónimo de los festivales
Las noches psicotrópicas entre el gentío anónimo de los festivales
La música de Noel Gallagher en las tardes oscuras.
El rugby
... cada centímetro recorrido, a veces con un destino marcado, a veces sin rumbo fijo
sábado, 25 de junio de 2016
La jugada del destino
Recorro tu piel con un zumbido
Que se entreteje en mis pupilas
como la red de una tela de araña.
Me recuerda entre abrazos y mimos
que el permanecer entre el sueño y el vilo
da sentido a todo lo vivido
cuando me dice sin prisas al oído
sin mas testigo que nuestras sábanas
simplemente susurrando con ternura:
“me encantas”.
Y sin quererlo, sonrío.
Y mis emociones se ponen a bailar
con el resto de mis sentidos.
¿Dónde se había escondido?
la punzada helada que recorre
en sentido ascendente
como un relámpago desde tus pies
hasta el centro mi frente
Y caducan las horas
pero apenas importa,
mientras el tiempo deje huella
entre los pliegues de tu ropa.
jueves, 7 de mayo de 2015
Poesía indómita
Un aullido rebelde,
descarado,
arañando la incertidumbre
escuece entre las manos
llenas de herrumbre...
...y decrece
el cuarto menguante de la luna,
se asoma al balcón de tu boca hirviente
un murmullo que abruma
entre la espuma de un mar atormentado
apabullando los días pasados
que se desploman con forma de serpiente
entre la hojarasca del calendario
de unos meses olvidados
en el pretérito perfecto de tus abrazos.
descarado,
arañando la incertidumbre
escuece entre las manos
llenas de herrumbre...
...y decrece
el cuarto menguante de la luna,
se asoma al balcón de tu boca hirviente
un murmullo que abruma
entre la espuma de un mar atormentado
apabullando los días pasados
que se desploman con forma de serpiente
entre la hojarasca del calendario
de unos meses olvidados
en el pretérito perfecto de tus abrazos.
martes, 20 de enero de 2015
Anti-Haiku del olor (un poco cabrón) que se queda impregnado en el cuello de mi abrigo
Un aullido en la noche,
y tu aroma templado,
que me abofetea sin compasión
en el hipotálamo.
y tu aroma templado,
que me abofetea sin compasión
en el hipotálamo.
miércoles, 14 de enero de 2015
Jamás
Entre un rugido feroz,
se masculla un suspiro,
entrecortado por mi voz,
llega a mis oídos
como un trueno mudo
el replicar de tu voz ardiente
y viva.
Me dice que jamás me rinda.
Se estrella la noche contra
el final de tus ojos,
y se prende entre las tinieblas,
un abrazo lejano y dividido.
Me recuerdas con tu voz
que jamás en la vida olvide
que sigo jodidamente vivo.
Y te miro con deseo
sintiendo mil emociones
inyectadas directamente en vena.
Agarro tu piel contra mi piel
y elimino cualquier espacio
entre nuestros cuerpos.
Te arrimas y me dices,
que nunca jamás permita
que al mirar con hambre a la vida
y zarpar a comernos el mundo
nos saciemos.
se masculla un suspiro,
entrecortado por mi voz,
llega a mis oídos
como un trueno mudo
el replicar de tu voz ardiente
y viva.
Me dice que jamás me rinda.
Se estrella la noche contra
el final de tus ojos,
y se prende entre las tinieblas,
un abrazo lejano y dividido.
Me recuerdas con tu voz
que jamás en la vida olvide
que sigo jodidamente vivo.
Y te miro con deseo
sintiendo mil emociones
inyectadas directamente en vena.
Agarro tu piel contra mi piel
y elimino cualquier espacio
entre nuestros cuerpos.
Te arrimas y me dices,
que nunca jamás permita
que al mirar con hambre a la vida
y zarpar a comernos el mundo
nos saciemos.
lunes, 29 de diciembre de 2014
El retorno de la musa
Busco su mirada y encuentro sus ojos.
Se sorprende o tal vez se regocija,
sabiendo que ha logrado nuevamente,
que nuestros corazones vagabundos
pasen otra noche en cuarto creciente
Se da la vuelta con un guiño
que enamora al mañana
y frente al espejo sonríe mientras
a su espalda miro como un niño
como los pliegues de su vestido
juegan una partida de ajedrez
con el final de su espalda
Palidezco y la abrazo con sigilo
mientras su aroma me atrapa
y juro en voz baja que mis brazos
por siempre serán cautivos
de su piel color de avellana
Se sorprende o tal vez se regocija,
sabiendo que ha logrado nuevamente,
que nuestros corazones vagabundos
pasen otra noche en cuarto creciente
Se da la vuelta con un guiño
que enamora al mañana
y frente al espejo sonríe mientras
a su espalda miro como un niño
como los pliegues de su vestido
juegan una partida de ajedrez
con el final de su espalda
Palidezco y la abrazo con sigilo
mientras su aroma me atrapa
y juro en voz baja que mis brazos
por siempre serán cautivos
de su piel color de avellana
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